Architecture of a God | Labyrinth [2017]

2018-04-04 Dejar un comentario
TRACKLIST
  1. Bullets
  2. Still Alive
  3. Take On My Legacy
  4. A New Dream
  5. Someone Says
  6. Random Logic
  7. Architecture Of A God
  8. Children
  9. Those Days
  10. We Belong To Yesterday
  11. Stardust And Ashes
  12. Diamond

 

Después de varios años de silencio discográfico, 7 largo años en donde Labyrinth permanecía en un hiato intrigante y sin mayor información del presente o futuro, siempre activos pero sin señales de lanzar algo nuevo es que nos llega de manera sorpresiva este nuevo “Architecture of a God”. Esta 8va entrega de los italianos comandados por Olaf Thörsen y Roberto Tiranti en las voces (por algún momento pensé en encontrarme con Fabio Lione como colaborador, por suerte no) está compuesta por 11 temas de estudio, una duración de 1 hora y un minuto, nos traen de vuelta a unos revitalizados Labyrinth y con el que quizás, es su mejor trabajo desde aquel primigenio pero increíble “Return to Heaven Denied”.

 

Sin ser injustos con el legado de esta banda, con un sonido muy particular de la escuela del power metal Italiano y con entregas muy variadas pero nunca faltas de calidad, con variantes entre el power más clásico, rápido y alegre, pasando por etapas más progresivas y experimentales, este nuevo esfuerzo es más que un acto de nostalgia y nos presenta una banda bastante cohesionada y con creatividad intacta.

 

Bullets” es la encargada de abrir los fuegos, con una intro leve que de a poco nos encamina a la rapidez que nos acostumbra este estilo. Podemos notar que la voz de Tiranti se siente un poco más nasal que de costumbre pero no ha perdido potencia pese al paso de los años, buen inicio para calentar los motores. “Still Alive” abre con un bajo que va marcando hasta que entra el resto de la banda, este corte es más en plan mid-tempo y con arreglos acústicos, mas calmo y donde la interpretación de Tiranti es la que se lleva las miradas o en este caso, los oídos. La sección del coro y su parte intermedia es simplemente sublime, entre teclados y acelerando un poco vuelve a converger en la calma del comienzo, muy bien logrado.

 

Take on My Legacy” es el clásico tema power metal, veloz y desenfadado. Acá la banda no escatima en desatar toda la artillería, con punteos intermedio intercalados con los fraseos de Tiranti, todo engranado perfectamente, tan así, que postularía este tema como uno de los puntos altos del disco. “A New Dream” es un corte similar a “Still Alive” pero menos efectivo, es la pausa obligada después de la adrenalina del anterior pero entretenido de todas formas.

 

Someone Says” parte rápido, no en plan speed power pero si movido, de todas formas pierde fuerza al entrar la voz para luego retomar intensidad en lo que vendría siendo el coro. Antes de la sección de los solos, hay unas armonías vocales muy bien logradas y que encajan perfecto, cortito pero preciso. Buen tema pero seguimos esperando a que el disco despegue. “Random Logic” pequeño instrumental de poco más de 1 minuto, arreglo de teclado efectivo adornado hacia el final con arreglos vocales precisos y de gran clase, lo malo es que, musicalmente no se entiende que función cumple este instrumental, ya que no finaliza ni da comienzo al siguiente tema, pareciese mero relleno.

 

Architecture of a God”, tema que da nombre al LP es la canción más pretenciosa del esfuerzo. Con una duración de casi 9 minutos, es una clara demostración de que cuando quieren componer temas variados, con aires prog y composiciones más arriesgadas, les resulta más cómodo de lo que nos podríamos imaginar y es que a estas alturas, más que del power metal de antaño, nos encontramos con más variedad de la que podríamos esperar ¿es no es malo o sí? Al menos el tiempo se pasa volando con este tema, no se torna ni latero ni aburrido, bien logrado.

 

Children” original de Robert Miles es un instrumental que logra capturar la esencia del tema original y hasta podríamos decir que lo mejora instrumentalmente, la clase interpretativa de Thörsen y compañía no se puede poner en duda en ningún momento. Eso si, la mistica del original, que es electrónica/dance se pierde con el tecnicismo que le pone la banda. De igual forma, ¿no estamos para bailar acá o sí? “Those Days” nos vuelve a bajar las revoluciones después del trance de los temas anteriores y nos entrega una canción en plan balada que nos sirve para relajarnos y reponer energías para lo que queda del álbum.

 

We Belong to Yesterday” es de lo más plano y bajo del disco, totalmente desechable. En lo que va del esfuerzo ya hay dos tracks que nos entregan lo que este quiere mostrar. “Stardust and Ashes” al fin nos trae de vuelta lo que queremos escuchar, a estas alturas hasta se nos había olvidado que tocaban power metal. El riff conductor es simplemente hermoso, entrenido y variado, da gusto escuchar cómo se desenvuelve esa guitarra. La base rítmica es sólida, John Macaluso nos demuestra que cuando hay que tocar rápido y acelerar las cosas, el es el indicado.

 

El cierre lo trae “Diamond” una balada cortita, con un sonido futurista por los efectos logrados por el teclado. Oleg Smirnof aporta una muy buena dosis de atmosferas y sintetizadores a lo largo del disco que a ratos pasan desapercibidos pero que en este corte quedan plasmadas de manera increíble.

 

En resumen, es una apuesta ambiciosa pero muy bien lograda y que lejos de – y lo repetiré de nuevo – ser una reunión por mera nostalgia o componer a la segura, nos deleita con piezas de muy alta calidad compositiva y mucha variedad que se hace entretenido de oír. No sé si será precisamente lo que estarán buscando los fanáticos más acérrimos de la banda o del power en general, pero si te gusto la transición entre el homónimo del 2003 que aún conservaba ese sonido que ayudaron a construir a mediados de los 90 y el lado más experimental y prog de “Freeman” 2007, esta nueva entrega satisface en ambos sentidos y demuestran que lo aprendido a lo largo del tiempo no fue en vano.

 

7 de 10 estrellas.