Apetito de Nostalgia, 30 años de Appetite For Destruction de Guns and roses

2017-10-21 Dejar un comentario
TRACKLIST
  1. Welcome to the Jungle
  2. It's so easy
  3. Out to get me
  4. M.r Brownstone
  5. Paradise City
  6. My Michelle
  7. Think about you
  8. Sweet Child o' mine
  9. You're crazy
  10. Anything goes
  11. Rocket queen

30 años de Appetite For Destruction
Guns and Roses

Si es que me preguntaran, hace treinta años la música estaba en un punto culmine. AC/DC estaba dejando la patá con “Back In Black”, The Cure se lucía con “The Head on the Door”, Bruce Springsteen sacaba todo el lado yankee de sus compatriotas con “Born in the U.S.A.”, y Metallica dominaba las listas con sus joyas “Kill ‘Em All” y “Ride the Lightning”. Pero pocos sabían la monstruosidad que se avecinaba.

 

Cinco jóvenes músicos, todos ya con experiencia en agrupaciones en su espalda, estaban a punto de lanzar uno de los discos más representativos del hard rock, que seguiría más vigente que nunca hasta el día de hoy.

 

“Appetite for Destruction” era el mítico nombre que le daba la presentación a unos muy jóvenes Guns N’ Roses, un 21 de Julio de 1987. Encargado por la clásica discográfica Geffen Records, y producido por Mike Clink.

 

Guns N’ Roses con Axl Rose a la cabeza con su inconfundible voz, Slash encargado de la guitarra solista, Izzy Stradlin al mando de la guitarra rítmica, Duff McKagan ocupando el bajo, y Steven Adler formando la base con la batería.

 

Lo primero que escuchamos al reproducir nuestro disco, ya sea en reproductor de celular, tocadiscos, o radio, es la guitarra inconfundible de “Welcome To The Jungle”, acompañado posteriormente por unas sirenas de policía, llegando sin miedo la batería. Axl se hace presente con un alto tono dándote la bienvenida a lo que serán unos placenteros minutos llenos de riffs inolvidables y pegajosos por parte de Slash. A medida que la canción avanza, McKagan alza su instrumento, y acompañado por la mítica frase “¡You know where you are? You’re in the jungle baby. You’re gonna die!”, la fiesta comienza otra vez hasta que Rose es quien las últimas palabras
para finalizar esta experiencia. Sin duda, un verdadero himno del rock.

 

“It’s So Easy” es el segundo track que nos da otro golpe de adrenalina, sin aviso. El bajo de McKagan suena rápidamente, mientras que se le suman las guitarras y la batería al mismo ritmo. La voz comienza a alzarse, y precipitadamente llegamos a un coro bien pegadizo que es repetido varias veces hasta el final de la canción. Tampoco hay que olvidar el punto relax de esta obra, donde es ideal para menearse suavemente (mejor aun si es con tu pareja), dejándote llevar por la melodía.

 

Terminando con un breve grito en “It’s So Easy”, un silencio se escucha entre canción y canción. De pronto, los platillos suenan cuatro veces para darle la presentación a “Nightrain”. Sin duda, un verdadero clásico de la banda (como todas las canciones de este disco), con el que iniciaban sus conciertos durante gran parte de su carrera. Una canción llena de solos y riffs inolvidables perfecta para llenar de adrenalina al público que los miraba desde la cancha. Tan impactante es este track, que el FanClub oficial de la banda, lleva el nombre de este.

 

Pasamos a “Out Ta Get Me”, una canción que se podría decir, una de las más olvidadas por parte de los fanáticos. A pesar de esto, sigue siendo una maravilla con todos sus elementos que funcionan perfectamente. Un inicio con guitarras afiladas, y una batería que nos acoge melódicamente por unos bellos minutos.

 

Que puedo decir sobre “Mr. Brownstone”. Posiblemente, una canción perfecta. La batería nos da una pista de lo que se viene en unos segundos. Una canción que incluso, tiene hasta tinte de divertida. Una canción acostumbrada a ser el segundo o tercer track de sus conciertos. Una canción que paso rápidamente a ser de culto, y que jamás se ha separado del setlist en ni un solo concierto en la larga carrera de GnR.

 

Cuando pensamos en Guns N’ Roses, o más bien, en un concierto de Guns N’ Roses, lo primero que se nos puede venir a la cabeza es el inicio y el final. Y qué mejor que finalizar una larga jornada, con un verdadero rolón. “Paradise City” es la encargada de cerrar muchos (por no decir la mayoría) de los conciertos a lo largo de la historia. Para los afortunados que hemos podido ver y escuchar esta canción en uno de sus recitales, podemos decir que es una verdadera locura. Confeti por doquier, saltos, gritos, poleras giratorias en manos de fans enloquecidos, y muchas otras cosas que solamente nos dan para una gran carcajada. Una canción llena de sorpresas desde su inicio más relajado. Una perfecta combinación de solos y gritos que nos lleva hasta la ciudad de la euforia, a la ciudad paraíso.

 

“My Michelle” posee un tono más oscuro que pocos saben entender. Una canción que transmite odio y amor en tan pocos minutos, que es capaz de pensar en tu propia versión de “Michelle”. Quizás si miras desde una perspectiva diferente, “My Michelle” no calza tanto con los demás tracks, pero si alcanza a completar esta familia con una tonalidad diferente que no le aporta nada más que frescura, y rabia.

 

“Think About You” es otra de esas canciones de las que se habla poco. Personalmente, me encanta. Tiene un buen inicio, desarrollo y final. No estorba para nada al disco, pero curiosamente, provoca distintas opiniones entre los fanáticos. Debes escucharla por ti mismo, para dar un veredicto. Al fin y al cabo, no saldrás perdiendo para nada.

 

A pesar de que el romanticismo está presente desde hace ya mucho rato, la guinda para la torta la da sin dudas “Sweet Child O’Mine”. Una verdadera balada de amor ideal para conquistar a cualquier chica amante del rock. Ojo, no es un hecho, es una opinión. Pero no es extraño que sea tan romántica, ya que durante ese tiempo, el picarón Axl estaba más que enamorado de, en ese entonces, su pareja y posteriormente esposa, Erin Everly. Slash también ha comentado numerosas veces que ese emblemático riff que podemos escuchar al inicio, no era más que un jugueteo en una de las sesiones de ensayo, pero que Axl considero que era perfecta para complementarla con sus letras.

 

“You’re Crazy” Y “Anything Goes” cierran este círculo de “canciones poco recordadas”. A pesar de que “You’re Crazy” es capaz de transmitir gran euforia y adrenalina en tan solo dos segundos, fue misteriosamente silenciada en muchos de sus conciertos. Es una gran canción que desgraciadamente está muy subvalorada. En cuanto a “Anything Goes” no hay mucho que decir. Tiene ritmos pegajosos, pero personalmente, creo que es la más baja de todo el disco. Vuelvo a recalcar que ninguna de estas le baja el nivel al disco. Por algo ha vendido más de 30 millones de copias alrededor del mundo.

 

Y desgraciadamente llegamos al final de esta obra maestra con “Rocket Queen”. Esta canción es para muchos, uno de los fuertes pilares que mantiene a Guns N’ Roses de pie y en lo alto de la música rock. Los golpes de batería al inicio, nos dan muestra de cómo, después de tantos minutos de música, los Guns son capaces de transmitir energía y melodía al mismo tiempo con gran entusiasmo y vigor. Un coro pegajoso y bailable que puede estar para muchos, en el “top 3” de este disco.

 

Sin duda, “Appetite For Destruction” es una verdadera joya de la música en la historia del rock que, con un poco más de cincuenta minutos, logra tocarte el corazón, teletransportarte a un concierto a todo volumen donde todo lo que necesitas es solamente saltar, bailar, y corear sus canciones. Una verdadera fabrico de emociones que hace que lo escuches una y otra vez, sin cansarte en lo absoluto.

 

Larga vida al rock, y que se escuche hasta el fin de los tiempos.

 

Por Alan Hover Z.